¿Que tan grande fue tú deuda?

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Cuando venimos a los pies de Cristo, llegamos a ser salvos porque primeramente entendimos que éramos pecadores(Ro.3:23, Ro. 6.23). Y solo Dios y usted sabe cuál era la deuda que tenía con El. Para algunos tal vez fue una gran lista de pecados: ¨ una gran deuda¨ . Para otros tal vez ¨ no tan grande ¨. Pero llegamos a entender que cual fuera nuestra deuda, había de pagarse y Cristo la clavó en la cruz. Todo pecado es perdonado por Dios, pero los diferentes deudores reaccionan de  diferente manera al recibir el perdón de su deuda.

La Gratitud.

Los 10 leprosos. Lucas 17:11-19

En este relato, vemos que Jesùs sana a 10 leprosos pero tristemente solo uno regresa agradecido y glorificando a Dios. Lo interesante que recalca Cristo en esta historia, es que ese leproso era un gentil. Es más probable que el reconoció que no era merecedor de la sanación y salvación por lo tan pecador que era, pues era un gentil. No se sentia digno. Su cuenta de pecado era tan grande que cuando fue sanado, ¡no tuvo otra opción que regresar saltando glorificando a Dios con un corazón agradecido! Los otros nueve probablemente se sentían no tan pecadores y de cierta manera merecedores de ser sanados por ser Judíos (pueblo de Dios). Y creo que al sentirse un cierto merecedores, ese orgullo los llevó a no tener la necesidad de glorificar a Dios ni regresar a dar gracias a Cristo quien les había sanado.

 ¿Nos damos cuenta hermanas? Cuando nos damos cuenta de que tan grande fue y es mi deuda (si no hemos confesando pecados de esta semana o de hoy), nos lleva a correr a nuestro Dios a pedirle perdón. Y una vez que el nos perdona(1 Jn. 1:9 ), ese perdón inmerecido nos lleva a estar inmensamente agradecidas con Él. ¿Que tan agradecida te encuentras con Dios hermana? ¿Vives quejándote de lo que Dios no te ha dado? ¿Siempre buscas mas porque piensas que no tienes lo suficiente? Dejame decirte hermana que la ingratitud nos hace necio( Ro. 1:21). Nos hace estar inconformes e in contentos y nos puede llevar a la amargura.

Entonces, si vivimos en ingratitud, quejándonos por lo que no tenemos o lo poco que tenemos, mejor es regresar y recordar que tan Grande fué o es mi deuda para darme cuenta que no merezco absolutamente nada, y lo que Dios me da es suficiente para estar agradecida. 

El amor a Dios.

La mujer que derrama el alabastro. Lucas 7:36-50

Esta mujer pecadora entendió la deuda grande que tenía. Seguramente se sentía muy avergonzada y sucia por el tipo de vida que llevaba. Ella logró ver la misericordia que Cristo irradiaba. Seguramente estaba nerviosa al pensar en lo que iba a hacer, pero algo en su corazón le hizo entender que era más grande su necesidad de Cristo que la deuda o la crítica que pudiera recibir de los que estaban al derredor.

 Simon el fariseo por el otro lado, por la necesidad de reprenderlo que vemos de parte de Cristo y por su comentario interno que hace de la mujer, seguramente se sentia no tan pecador. Era fariseo, estudiado y religioso. Pero no tenia tanto amor por Dios como la mujer pecadora lo tuvo. Jesús nos da una lección a todos nosotros acerca de sentirnos "no tan deudores". Cristo dice que al que se le perdona mucho, mucho ama. Y al que poco se le perdona, poco ama. Cristo ,estoy segura, que no está enseñando que hay niveles de pecado, ya que TODO pecado ofende la justicia y santidad de Dios. Lo que creo con todo mi corazon que esta diciendo Cristo, es que la mujer se dio cuenta de que su pecado era tan terrible, que tenía una cuenta inmensa que ella no podría pagar y al saber en su corazón que Cristo la recibiría, eso la impulsó a demostrar su gran amor que sintió por el maestro. Gasto el salario de todo un año para comprar ese alabastro, y no le dolió derramarlo a los pies de Cristo para honrarlo.

Al que poco se le perdona, poco ama. Y al que mucho se le perdona, mucho ama. ¿ Cuanto es tu amor hacia Dios? Nuestro amor hacia Dios se demuestra en nuestro caminar con el. En nuestro servicio. Si lo hacemos con gozo, si lo hacemos como prioridad. Nos lleva a llevar las nuevas buenas de salvación. a vivir una vida santa. Nos lleva a sacrificar y dar de nosotros mismos y de lo que poseemos. El amor hacia Dios no se mide en cuantas veces al día le decimos a Dios que lo amamos, si no que se demuestra en nuestro diario vivir. ¿Cuan grande fue tu deuda hermana? ¿ Cuanto amas a Dios?

El perdón.

Los dos deudores. Mt 18: 23-35

   En esta parábola vemos que al que debía mucho le fue perdonada toda su deuda. Pero cuando el sale perdonado de la casa de su senor, se le olvida la misericordia que acaba de recibir  sin merecerla, y hostiga a su consiervo que le debía muy poco a comparación de su propia deuda que tenía con su señor. El consiervo pobre al no tener dinero para pagar su deuda es mandado a la cárcel por aquel siervo malvado que acaba de ser perdonado y es obligado a pagar de esa manera su deuda.

 El perdonado no quiso perdonar a su projimo que debia menos. ¿ No somos así muchas de nosotras hermanas? Vamos delante del trono de la gracia de Dios rogando por misericordia y tenemos la confianza de que El nos perdona, pero no podemos perdonar a los que nos ofende. No podemos perdonar la cara fea con que nos vio la hermana. No podemos perdonar que alguien nos hablo mal, o que nos ofendió de alguna otra manera. Y créame hermana que se que hay ofensas grandes que humanamente hablando son imposibles de perdonar. Pero Cristo nos mandó a perdonar a los que nos ofenden de la misma manera que Dios Padre nos perdona ( Mt. 6:14-16.

Cuando entendemos cuan grande deuda Dios nos a perdonado, nos lleva a ser misericordiosos con aquellos que más probablemente no nos deben a nosotros tanto. Llegamos a entender que así como Dios me perdono a mi, yo debo perdonar, pues quién soy yo sino un deudor que ha sido perdonado por quien no tenía que perdonarme. El problema es que mientras Dios va borrando nuestra cuenta, nosotros vamos añadiendo a la de nuestro prójimo y no podemos perdonar porque vemos esa deuda muy grande. Llega a ser no digna de ser perdonado. ¿ Cuan grande fue tu cuenta hermana? ¿y qué tan grande es la deuda de tu prójimo con tigo que no puedes perdonarla?

Entonces hermana, nos damos cuenta de que importante es darnos cuenta de que tan grande deuda nos perdonó el Señor. No que llevemos cuenta de cada pecado y recordar lo que hicimos, pues Dios ya lo olvidó y debemos nosotros hacer lo mismo. Pero recordar lo inmerecedores que somos y que eso nos impulse a ser agradecidos, a amar más a Dios y a perdonar. ¿Que tan grande fue tu deuda? ¿ Y que te impulsa hacer al darte cuenta de ella?

-Hna. Vasti Landa

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